Les enfants à Paname

Ilustración de portada de Emma Swinscoe y Steffie Brocoli para The New Voyager

Uno de los rompecabezas habituales entre las familias de todo el mundo que vienen a París es la conciliación entre querer ver la ciudad (además de los parques de atracciones) y hacer que las/os niñas/os no se tiren por uno de los puentes del Sena. Porque sí, París nos ofrece mucha cultura, muchas calles bonitas, restaurantes románticos y bodegas donde degustar un buen vino de Bordeaux o de la Bourgogne. Pero todo eso, mirado con los ojos de una niña de 7 años es “super aburrido” y “un rollo repollo”.  ¿Cómo hacemos para que la visita sea agradable para todo el mundo? Aquí os dejamos algunas ideas, probadas de manera empírica recientemente.

  • Los parques de atracciones: sí, sí, decimos “los” porque parece que sólo existe uno en París, y no es así. Además de Disneyland (que no le hace falta más publicidad), existe el Parque de Asterix ( a las afueras de París) o el parque acuático Aquaboulevard (en el sur de la capital, en el barrio XVe). Este último, como Disney, está lleno durante la época estival, y cuando digo lleno, es lleno de adolescentes, pero ¡hey! es una opción. Para aquellas niñas y niños que adoren ver los monumentos en miniatura, existe un parque a su medida: France Miniature, con los principales monumentos franceses a dos pasos de Versalles. Es una buena manera para que luego se interesen por verlos a tamaño real. Y si no, al sur de la capital, cerca del aeropuerto Orly, está el Parque Playmobile con reconstrucciones gigantes hechas con piezas de Playmobile (los bebés de 18 meses también tienen su espacio aquí).
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Disneyland Paris desde el castillo de la Reina de Corazones
  • La Grande Roue de París: situada en la céntrica plaza de la Concordia, allí donde termina el tour de Francia, puede ser un punto y seguido de una visita a los Campos Elíseos. Esta gigantesca noria (de 43 metros) no sólo encantará a los niños y niñas, sino que también a los adultos que les acompañen. Desde ésta, podréis ver tanto la Torre Eiffel, como el Arco de Triunfo, el río, el Louvre, Notre Dame y hasta el Sacre Coeur. Eso sí, ¡preved unos 12 euros de entrada para los adultos! Se instala en verano en el cruce entre la Plaza de la Concordia y los Jardines de las Tullerías.
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Vista cuando la noria empieza a bajar
  • Los Jardines de las Tullerías: como no todos los niños y niñas se interesan por el arte, quizá 3 horas de visita al museo del Louvre puede ser una tortura. Si hay varios adultos en el grupo, uno puede “sacrificarse” y llevarlos a jugar al Jardín de las Tullerías donde hay varias áreas de juego (aires de jeux) así como laguitos donde los niños y niñas franceses hacen navegar sus barquitos. Un poco en el mismo estilo que los Jardines de Luxemburgo, ya que hay zonas para ellas y ellos, pero también para que los adultos puedan sentarse mientras tanto a tomar un café o el sol. Si por el contrario, vuestras hijas e hijos adoran los museos, os recomendamos el Centre Pompidou ya que propone más talleres para los niños y niñas y no hay tanta gente.
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En el Jardín de las Tullerías no sólo hay columpios…
  • El Palais de la Découverte: justo al lado del Grand Palais, en el corazón de los Campos Elíseos, nos encontramos con este museo lleno de experimentos. Concebido para sacar la ciencia de los laboratorios y que fuera accesible para todo el mundo en los años 40, hoy en día es uno de los museos interactivos más divertidos para los pequeños y los grandes también. Y, por supuesto, el palacio en el que está el museo es precioso y digno de ver igualmente.
  • La Cité des Sciences et de l’Industrie: situado en el norteño parque de La Villette, este museo cuenta también con experimentos y talleres para los más pequeños, con alguna que otra “atracción” en la que nos podemos montar y comprobar algunos principios de la Física y exposiciones sobre Biología, Química o Geología enseñada de manera lúdica. Hasta hace poco, por ejemplo, hubo una sobre los perros y los gatos en la que las niñas y niños podían comprobar la altura que un gato puede alcanzar saltando en comparación a su tamaño. En el museo se encuentra, además la Cité des Enfants con juegos para desarrollar la capacidad cognitiva de los niños y niñas. Además, justo al lado está la Geode, una cúpula geodésica en la que se muestran documentales y películas en formato IMAX. Y al salir del cine, los niños y niñas podrán disfrutar del gran parque de La Villette, uno de los más grandes de París con columpios como los del jardín del Dragón, el jardín con espejos, el bosque encantado o el jardín de dunas y viento.

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  • Los jardines y parques de la ciudad: los que ya hemos nombrado (Tullerías (Ie) – en el centro; Luxemburgo (VIe) – en el centro también; y La Villette (XIXe) – al norte) son sólo una pequeña parte. En cada lugar turístico que los adultos queráis visitar, podréis encontrar a unos cuantos pasos un jardín o un parque donde los niños y las niñas podrán liberar el exceso de energía. ¿Nuestro top 3? El parque del Buttes Chaumont (XIXe) – en el norte donde a veces hay espectáculos de marionetas; el parque Belleville (XXe) – en el norte, donde encontrarán unos columpios diferentes y los mayores podréis hacer fotos sorprendentes de París desde el mirador; y el Bois de Vincennes (XIIe) – en el este, donde podrán montar en barca o correr por toda su extensión. Aun así, no hay que olvidar ni el Parque Bagatelle (XVIe) – al oeste, que es precioso; el Jardin d’Acclimatation (XVIe) – al oeste, donde encontrarán columpios de otra época; y el Jardin de Plantes (Ve) – en el centro, en el que hay varios tipos de jardines diferentes, salones con exposiciones, reconstrucciones de esqueletos de dinosaurios, así como un invernadero y varias colmenas de abejas diferentes.
  • Ballon de Paris: situado en el parque de André Citroën, al sur de la capital (XVe), nos encontramos con este parque que contiene diversos jardines tropicales dentro de los invernaderos y salas que lo constituyen. Pero, si por un minuto pensamos como un niño o niña, sabremos que lo interesante de este parque no es su diversidad natural, sino su globo aerostático en el que caben 30 personas que podrán tener una vista panorámica de París. Su sistema de iluminación cambia dependiendo de la calidad del aire de Paname (si hay mucha contaminación se vuelve rojo, si hay poca verde y si está “comme si comme ça” naranja). Aunque puede llegar a 300m de altitud (lo que lo convierte en el segundo punto más alto de la ciudad después de la Torre Eiffel), normalmente se queda en 150m.

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  • La Torre Eiffel: no hay niño que venga a París y que no conozca la Torre Eiffel, que no se la quite de la boca, siempre y cuando ya haya ido a Disneyland, claro está. Esta gran torre de hierro construida por el arquitecto Eiffel, corona los jardines de Marte. Para subir, hay dos maneras: o bien por la escalera (no muy aconsejable con las criaturas) o en ascensor. Tenemos dos consejos básicos para la visita de la Torre Eiffel: el primero, y más importante, comprad las entradas con antelación en la web (¡ojo! que puede que haya que hacerlo un mes antes si la visita es durante las vacaciones), y el segundo, id al final del día, dos horas antes de que se ponga el sol. De esta manera, podréis hacer las fotos y disfrutar de las vistas de París, y cuando bajéis, la torre se iluminará siendo la gran sorpresa para los niños y niñas. Recordad que a cada hora en punto, por la noche, hay destellos, así que no os lo perdáis.
  • Paseo en bateau mouche: son muchas las compañías que proponen un viajecito en crucero por el Sena, con tarifas más o menos iguales y exactamente el mismo recorrido (siendo un río, tampoco se puede pedir mucho más). Algunas compañías proponen comida y cena, otras sólo paseo, otras actúan como un autobús (compras un billete para un día y puedes coger el barco cuando quieras y en la parada que quieras)… cada uno podrá encontrar la versión que más le guste. Pero haced el viaje también antes del atardecer, lo justo para que durante el viaje podáis ver todos los monumentos con sus explicaciones, y que justo al llegar al puente de Iéna (desde donde salen las principales compañías) podáis ver la iluminación de la Torre Eiffel a la hora en punto.
  • Paseo por las orillas del Sena: si miramos a la Torre Eiffel, en la orilla de la izquierda, podremos encontrar numerosas actividades para los niños y niñas, así como para los adultos. Desde un laberinto pintado en el suelo, hasta muros de escalada o rayuelas. Si os apetece tener un paseo romántico en pareja mientras los niños se divierten, quizá esta sea una buena opción. Además, numerosos barco-bares se han instalado en estas orillas, por lo que podréis disfrutar de un vinito mientras las niñas y los niños hacen el cabra tan a gusto.

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  • Museo de Historia Natural: situado en el ya citado Jardin de Plantes (Ve), este museo fue uno de los primeros (junto al de Londres) de este tipo. Este museo es muy original, porque no sólo es el edificio donde encontramos los esqueletos de animales y las explicaciones científicas, sino que los jardines, los animales del parque y los laboratorios que hay en él, también lo conforman.
  • Librería Shakespeare & Company: al lado de la catedral de Notre Dame, los niños y niñas podrán tomar un respiro en un rinconcito adaptado para ellos en la librería Shakespeare (nos atrevemos a calificarla como una de las más bonitas de París). En este rincón tienen a su disposición libros en inglés, una pizarrita y un mini sofá para poder mirar los libros que más les gusten.

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  • Los Photoautomat de París: actualmente existen 5 máquinas de las antiguas en Paname, de esas que capturan 4 instantes y que son en blanco y negro. De esas que te pillan desprevenido y que tardan 4 minutos en imprimirse y huelen, mientras se secan, a huevo podrido. Y, creednos, a los niños y niñas les encantan. Sentíos como Amélie y fabricad vuestro propio álbum de fotos de carnet bien en el Centro Cultural 104, como en el museo de arte moderno Palais de Tokio, en la fundación de arte contemporáneo Maison Rouge cerca de Bastilla, en el restaurante Le Pavillon Puebla en el parque del Buttes Chaumont, o en las calles de Montmartre (53, rue des Trois Frères).
  • Y sin duda, las dos actividades que a las niñas y niños más les puede gustar cuando estéis paseando por las calles de Paname: para los más observadores buscar street art. Como hay millones de ejemplos, os aconsejamos que lo reduzcáis a un tipo de street art. Por ejemplo, a buscar los Space Invaders del artista Invader solamente. Para los que adoren los tiovivos que están a su disposición allá donde hay un parque, una plaza o un monumento importante.  Lo hemos probado… ¡y ha funcionado!

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