La demande de non mariage

Hay una canción del conocidísimo cantautor Georges Brassens (el maestro de Javier Krahe o del grupo la Mándragora con Joaquín Sabina) que se llama La non demande en mariage (la no propuesta de matrimonio). Como casi toda la obra de Brassens, está llena de sátira e ironía, pero detrás se esconde un amor que, al principio, era prohibido (porque ella estaba casada), pero que después vivieron inténsamente respetando la libertad el uno del otro (se veían de vez en cuando, pero cada uno vivía en su casa). Fue, en esta ocasión, su musa para una canción que habla de que no hace falta vivir pegados para vivir con intensidad una relación (que les duró así 30 años) diciéndole: “j’ai l’honneur de ne pas te demander ta main” (tengo el honor de no pedirte tu mano).

En honor a esta canción, cada año se celebra en la plaza de Abbesses el día de “la non-demande en mariage“, una fiesta satírica donde parejas (sentimentales o de amigas/os) van a disfrazarse y a prometerse que nunca se casaran. Este día, a finales de septiembre, coincide con la fiesta de la vendimia que, en Montmartre, es todo un acontecimiento. Las plazas del barrio se llenan de puestecitos de vino, los bares abren sus puertas y todo el mundo anda zigzagueando por la calle con una copa en la mano. El ambiente es increíble, en primer lugar porque (extrañamente) suele hacer bueno, y en segundo lugar porque Montmartre tiene ese yoquéséquequéséyo que tanto nos encanta.

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Imagen tomada de la página web lefigaro.fr

Volviendo a la fiesta que no ocupa hoy, para poder declararle a tu pareja-amigo/a-conocido/a que nunca te casarás con ella/él, tienes primero que registrarte en la página web de la junta municipal del distrito XVIIIe ya que el maestro de ceremonias es el ex-alcalde del distrito e iniciador de esta tradición: Daniel Vaillant. Tan sólo hay que enviar un e-mail o llamar por teléfono para inscribirse (podéis consultar más información aquí).

Una vez que la pareja está inscrita, podéis acudir a la plaza des Abbesses un rato antes ya que el equipo del Ayuntamiento contrata a un grupo de peluquería que harán, gracias a unos cuantos tules y flores de tela, unos tocados y unos trajes maravillosos a cada uno/a. El resultado es fabuloso y muy divertido, aunque, tranquilas/os, no es obligatorio.

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Desde hace casi 9 años, el ex-alcalde del XVIIIe arrondissement va llamando a las parejas una por una, entonces recorreréis la alfombra roja hacia la mesa donde se encuentra el Señor Vaillant que os preguntará vuestro nombre y de dónde venís (si no habláis francés, no pasa nada, lo importante es participar y pasárselo bien) y, acto seguido, os pedirá que digáis: “J’ai l’honneur de ne pas te demander la main“.

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Muchas parejas vienen en grupo con amigas/os que también se disfrazan, que les tiran confetis e incluso mondas de mandarina. Es una manera que tienen las parejas que se quieren, pero que no quieren pasar por el matrimonio, de festejar su unión.

Cuando las campanas de la iglesia Saint-Jean de Montmartre tocan las doce, es la hora de que los/as enamoradas/os se dirijan hacia el muro de “je t’aime” (te quiero) para degustar unas ostras, unos apertivos y una copa de champagne. Es un poco frustrante para los/as amigas/os porque no pueden brindar con la pareja… Pero el día es joven, y botellas que descorchar hay en cada esquina de Montmartre.

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Obviamente, el certificado que te dan es como el tul del vestido fabricado, un atrezzo más. Pero oye, ¡que nos quiten lo bailao’!

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